Boletín informativo de la SEPHE

Uno de los momentos más emocionantes en la vida es, sin duda alguna, el de poner en marcha una publicación periódica. Emocionante porque constituye una gran alegría el presentarla en sociedad, y emocionante , aunque parezca contradictorio, porque empiezan a rondar por la cabeza de sus editores serios temores sobre la posible vida de la misma. Y ése es nuestro caso, aunque se trate de algo tan humilde como un Boletín Informativo. La verdad es que nos gustaría que disfrutara de una larga duración, porque ello indicaría que hemos sabido cumplir con los dos fines principales del mismo: el de ser un portavoz fiel y valioso de la Sociedad española para el estudio y la conservación del Patrimonio histórico-educativo (SEPHE), y el de constituir un auxiliar brillante tanto de los estudiosos de la historia de la educación y de la etnografía escolar como de los museos de educación. A todos se les alcanza que esta presentación es también la puesta de largo de la SEPHE. Remedando a aquellos ripios escolares y cursis del siglo pasado sobre el valor de los libros, como el que aseguraba que una casa sin libros es como un jardín sin flores, se puede afirmar que no se puede concebir una Sociedad sin su publicación correspondiente. Por ello presentar el Boletín es también presentar la Sociedad en un círculo más amplio que el de sus socios. Lo cual nos exige recordar, por supuesto de forma sucinta, la trayectoria de la misma. Primero resumiremos sus antecedentes y luego su corta vida. La síntesis de sus antecedentes se refiere principalmente a museos pedagógicos, a sus realizaciones y a los intentos destacados antes del siglo XXI. En este caso el punto de partida en España es la creación de un Museo de instrucción primaria por Real Decreto de 6 de mayo de 1882, formado a partir de los fondos de la Exposición escolar celebrada en Madrid en junio.

(Presentación del Boletín Informativo de la SEPHE, nº 1, enero de 2006)